Alteraciones de la pisada relacionadas con el dolor de rodilla
No todas las personas apoyan de la misma manera. Algunas alteraciones son completamente asintomáticas, mientras que otras pueden favorecer la aparición de sobrecargas cuando se combinan con actividad física, trabajo prolongado de pie, calzado inadecuado o debilidad muscular.
Pisada pronadora
La pronación es un movimiento natural del pie que ayuda a absorber el impacto. Sin embargo, cuando se produce de forma excesiva, el pie puede caer demasiado hacia el interior.
Este movimiento puede provocar una mayor rotación interna de la tibia y modificar la alineación de la rodilla durante la marcha. En algunos pacientes, esto se relaciona con molestias en la zona interna, alrededor de la rótula o después de caminar durante un tiempo.
Pisada supinadora
En una pisada supinadora, el apoyo se concentra principalmente en la parte externa del pie. Este tipo de apoyo suele ofrecer menor capacidad de amortiguación y puede transmitir más impacto hacia las piernas y las rodillas.
La falta de adaptación del pie al terreno puede favorecer sensaciones de rigidez, inestabilidad o sobrecarga durante la marcha y la carrera.
Pie plano
El pie plano presenta una disminución del arco plantar. Cuando esta alteración influye en la mecánica del pie, puede modificar la posición del tobillo y de la rodilla.
No todas las personas con pie plano necesitan tratamiento. La decisión depende de la movilidad del pie, de la presencia de dolor y de cómo se comporta la extremidad durante el movimiento.
Pie cavo
El pie cavo tiene un arco plantar más elevado. Suele ser un pie más rígido y con una superficie de apoyo reducida.
Esta rigidez puede limitar la absorción de impactos y aumentar la carga que llega a los tobillos, las piernas y las rodillas, especialmente durante actividades deportivas.
Apoyo asimétrico
Cuando una pierna soporta más carga que la otra, puede aparecer una compensación progresiva. Esta diferencia puede deberse a la movilidad de los pies, a lesiones previas, a diferencias funcionales entre las extremidades o a hábitos posturales.
Una distribución desigual de las presiones puede explicar por qué el dolor aparece solo en una rodilla.
Síntomas que pueden indicar una alteración de la pisada
El dolor de rodilla relacionado con la pisada puede aparecer de forma gradual. En ocasiones comienza como una molestia leve después de caminar o hacer deporte y aumenta con el tiempo.
Algunos signos que pueden indicar la existencia de un problema biomecánico son:
- Dolor de rodilla al caminar.
- Molestias después de permanecer muchas horas de pie.
- Dolor de rodilla al correr.
- Dolor al subir o bajar escaleras.
- Molestias al flexionar o estirar la pierna.
- Dolor alrededor de la rótula.
- Dolor en la parte interna de la rodilla.
- Cansancio excesivo en piernas o pies.
- Sensación de inestabilidad.
- Dolor simultáneo en pies, tobillos y rodillas.
- Desgaste irregular del calzado.
- Diferencias visibles entre la forma de apoyar ambos pies.
- Molestias que aparecen después de aumentar la actividad física.
Estos síntomas no confirman por sí solos que el origen esté en la pisada. Para establecer una relación es necesario realizar una exploración y analizar el movimiento del paciente.
Dolor de rodilla al caminar
El dolor de rodilla al caminar puede estar relacionado con una distribución inadecuada de las cargas en cada paso.
Durante la marcha, el pie debe adaptarse al suelo, absorber el impacto y ayudar a impulsar el cuerpo hacia delante. Cuando alguna de estas funciones se altera, la rodilla puede verse obligada a realizar movimientos compensatorios.
El dolor puede aparecer:
- Al comenzar a caminar.
- Después de recorridos largos.
- Al caminar rápidamente.
- En terrenos irregulares.
- Al utilizar un calzado poco estable.
- Después de varias horas de trabajo de pie.
- Cuando se aumenta repentinamente la actividad diaria.
En estos casos, el estudio de la pisada permite comprobar si existe un apoyo excesivo en determinadas zonas, una mala alineación o una diferencia entre ambas piernas.
Dolor de rodilla al flexionar y estirar
El dolor de rodilla al caminar y flexionar puede hacerse más evidente al sentarse, levantarse, agacharse o ponerse en cuclillas.
Cuando la pisada provoca una rotación inadecuada de la pierna, la rodilla puede perder parte de su alineación durante la flexión. Esta situación puede aumentar la carga sobre la articulación y generar molestias repetitivas.
Durante la valoración biomecánica observamos cómo se mueve la rodilla en relación con el pie, el tobillo y la cadera. También analizamos si existe falta de estabilidad o un desplazamiento excesivo hacia el interior o el exterior.
Dolor de rodilla al subir o bajar escaleras
Subir y bajar escaleras exige más control y fuerza que caminar sobre una superficie plana. La rodilla se flexiona más y soporta una carga superior.
Una alteración de la pisada puede influir en este movimiento, especialmente cuando el pie pierde estabilidad o se desplaza excesivamente hacia el interior.
El dolor de rodilla al subir escaleras puede relacionarse con la dificultad para impulsar el cuerpo, mientras que el dolor al bajar puede aparecer cuando la extremidad no controla correctamente el descenso.
En ambos casos conviene valorar:
- La alineación del pie y la rodilla.
- La estabilidad del tobillo.
- La distribución del peso.
- La movilidad de la extremidad.
- La fuerza muscular.
- El tipo de calzado.
- La existencia de asimetrías.
Dolor de rodilla al correr
Durante la carrera, la rodilla soporta impactos repetidos y mayores fuerzas que durante la marcha. Por eso, una alteración biomecánica que pasa desapercibida en la vida diaria puede causar dolor al aumentar la intensidad del ejercicio.
El dolor de rodilla al correr puede estar relacionado con:
- Pisada pronadora o supinadora.
- Falta de estabilidad.
- Mala absorción del impacto.
- Diferencias entre ambas piernas.
- Zapatillas desgastadas.
- Calzado no adaptado al tipo de pisada.
- Cambios bruscos en la distancia o la velocidad.
- Técnica de carrera inadecuada.
- Sobrecarga deportiva.
En deportistas, es importante analizar la carrera además de la marcha, ya que el comportamiento del pie cambia cuando aumenta la velocidad.
Estudio de la pisada para el dolor de rodilla
El estudio biomecánico de la pisada permite analizar cómo funcionan los pies y cómo influyen en el movimiento de las rodillas.
En Clínica Podología Claverol realizamos una valoración personalizada que puede incluir diferentes fases.
Entrevista clínica
Recogemos información sobre el dolor, su localización, el momento en el que aparece y las actividades que lo empeoran.
También valoramos:
- Tipo de trabajo.
- Actividad deportiva.
- Lesiones anteriores.
- Calzado habitual.
- Tiempo de evolución.
- Frecuencia de las molestias.
Exploración en camilla
Analizamos la movilidad de los pies, los tobillos y las piernas. También observamos la alineación de las extremidades y posibles limitaciones articulares.
Esta exploración permite detectar factores que pueden modificar la forma de caminar.
Análisis del apoyo
Estudiamos cómo se distribuye el peso entre ambos pies y qué zonas reciben más presión.
Una concentración excesiva de carga o una diferencia importante entre ambos lados puede estar relacionada con el dolor.
Análisis de la marcha
Observamos el movimiento del paciente mientras camina. Se analiza:
- Entrada del pie en contacto con el suelo.
- Movimiento del talón.
- Pronación o supinación.
- Estabilidad del tobillo.
- Alineación de la rodilla.
- Longitud y simetría del paso.
- Movimiento de las piernas y las caderas.
Análisis de la carrera
En pacientes deportistas podemos valorar el comportamiento del pie y de la rodilla durante la carrera.
Esto permite detectar alteraciones que no siempre aparecen al caminar.
Revisión del calzado
El calzado puede influir en la estabilidad y en la distribución de las cargas. Revisamos el desgaste de la suela, la amortiguación, la talla y la adaptación al pie.
Es recomendable acudir a la consulta con el calzado utilizado habitualmente y, en el caso de deportistas, con las zapatillas de entrenamiento.
Tratamiento podológico para el dolor de rodilla por la pisada
El tratamiento depende de los resultados del estudio biomecánico. No todos los pacientes necesitan plantillas ni el mismo tipo de intervención.
Según cada caso, podemos recomendar:
- Modificación del calzado.
- Cambio de zapatillas deportivas.
- Ajuste de la carga de entrenamiento.
- Reducción temporal de determinadas actividades.
- Ejercicios de movilidad y fortalecimiento.
- Mejora de la estabilidad del pie y el tobillo.
- Reeducación de determinados movimientos.
- Plantillas personalizadas.
- Seguimiento biomecánico.
- Coordinación con fisioterapia u otros profesionales.
El objetivo es mejorar la forma en la que el cuerpo distribuye las cargas y reducir las compensaciones que afectan a la rodilla.
Plantillas personalizadas para el dolor de rodilla
Las plantillas personalizadas pueden ser útiles cuando el estudio confirma que la pisada está influyendo en el dolor.
No se trata únicamente de colocar una plantilla blanda o aumentar la amortiguación. Cada tratamiento debe diseñarse según el tipo de apoyo, la movilidad del pie, la actividad del paciente y el calzado que utiliza.
Las plantillas pueden ayudar a:
- Mejorar la distribución de las presiones.
- Aumentar la estabilidad.
- Controlar movimientos excesivos.
- Reducir compensaciones.
- Favorecer una alineación más funcional.
- Disminuir la sobrecarga sobre la rodilla.
- Mejorar la comodidad al caminar.
- Adaptar el apoyo a la práctica deportiva.
En Clínica Podología Claverol realizamos plantillas personalizadas en Palma de Mallorca a partir de una valoración biomecánica completa.
Importancia del calzado en el dolor de rodilla
El calzado actúa como elemento de contacto entre el pie y el suelo. Un zapato inadecuado puede aumentar la inestabilidad, limitar el movimiento natural del pie o modificar la distribución de las cargas.
Conviene revisar:
- Que la talla sea correcta.
- Que el pie no quede comprimido.
- Que el talón tenga estabilidad.
- Que la suela no esté excesivamente desgastada.
- Que la amortiguación sea adecuada.
- Que el calzado se adapte a la actividad realizada.
- Que no existan deformaciones en la parte posterior.
- Que las zapatillas deportivas no hayan perdido soporte.
No existe un único tipo de calzado válido para todas las personas. La recomendación debe adaptarse a la forma del pie, la pisada, el peso, la actividad y los síntomas.
Dolor de rodilla en deportistas
Los deportistas someten sus pies y rodillas a impactos repetitivos. El running, el fútbol, el pádel, el tenis, el senderismo y otros deportes pueden aumentar las sobrecargas cuando existe una alteración de la pisada.
La valoración podológica deportiva permite analizar:
- Técnica de carrera.
- Tipo de apoyo.
- Estabilidad.
- Simetría entre las piernas.
- Calzado deportivo.
- Superficie de entrenamiento.
- Volumen semanal.
- Cambios recientes en la actividad.
- Relación entre el dolor y el ejercicio.
Detectar estos factores permite ajustar la actividad y reducir el riesgo de que las molestias se mantengan o reaparezcan.
Cuándo acudir al podólogo
Conviene solicitar una valoración podológica cuando:
- El dolor aparece al caminar o correr.
- Las molestias aumentan con el uso de escaleras.
- Existe desgaste irregular del calzado.
- El dolor aparece junto con molestias en pies o tobillos.
- Una rodilla recibe más carga que la otra.
- Existe pie plano o pie cavo.
- El paciente nota inestabilidad.
- El dolor reaparece al hacer deporte.
- Las molestias comenzaron después de cambiar de calzado.
- El dolor aumenta al permanecer muchas horas de pie.
- Se observa una alteración en la forma de caminar.
Si el estudio muestra que el dolor no está relacionado con la pisada, se recomendará la valoración por el profesional adecuado.